
El topo
Dirección: Alejandro Jodorowsky
Año: 1970
Hace unos meses una publicación en la red subió información sobre trece lecciones para hacer cine según Jodorowsky. Como renuente lector on line leí unas dos o tres lecciones y me quedo claro que Jodorowsky era un autor de cine para sí mismo. Con sus lecciones (después de leerlas todas) intenta no fomentar el hacer cine, él trata de explicarse como realizador y dejar en claro que las películas deben tener contenidos espirituales y físicos. Revelar el cine como una extensión de nosotros y la realidad que hemos creado. Otras versiones menos exaltadas y entre charlas me comentaban que Jodorowsky trabajó con el dibujante Moebius haciendo comics, confieso que me atrajo su versatilidad porque lo que yo sabía era que su producción artística se limitaba a la literatura. A pesar de tenerlo hasta en la sopa fue hasta el lunes pasado que vi el topo y comprobé su congruencia y visceralidad como autor, supongo que a veces va demasiado lejos y por eso el topo es una gran película, pero me deja con una nausea exagerada y sin ganas de volver a verla completamente. Y es que dicha película se divide en dos partes, aunque jodorowsky piense distinto si lee esta reseña.
La primera parte es un western con una sobresaliente ambientación de tono y ritmo que nos hace pensar que no vemos una película, su fluidez narrativa es similar a la de leer un libro. En una historia de la que tenemos una lectura en fotogramas por segundo sobre un pistolero que viaja con su hijo por el desierto y juntos encuentran un pueblo donde ocurrió una matanza. En ese punto el destino guía a padre e hijo a los múltiples asesinos de la gente de ese pueblo y hacia un futuro que los aísla; entonces la historia se centra en el pistolero demostrándonos que ese hombre es un ser excepcional, no solo dotado con la habilidad de manejar un arma, también iluminado espiritualmente. Sin embargo como cualquiera es corrompido por el poder y conocimiento.
La segunda mitad de la película se enfoca hacia la crítica social y lo hace de forma despiadada. La sociedad es presentada grotesca, mentirosa, llena de temores, perversa, insensible, un espejo de cuerpo completo. La película se satura de transgresión y se vuelve un escupitajo en el rostro del espectador, claro la historia no se pierde, seguimos con el personaje del pistolero que es rescatado por un grupo de personas en su mayoría con malformaciones físicas, hasta que despierta y sin poder quedarse ciego ante la injusticia y el desprecio que las personas del pueblo cometen al grupo de personas que lo rescataron, decide ayudarlos y tal vez de esa forma lograr absolución de sus actos en el pasado.